Reflexión inicial
Siento una contradicción hacia mi ciudad. La considero “mi ciudad” porque nací y he vivido siempre aquí, y eso inevitablemente me genera un sentido de pertenencia. Sin embargo, convivo con dos sentimientos opuestos: una crítica persistente hacia su estado actual y un afecto genuino por el lugar que me vio crecer.


A la ciudad de San Miguel Tucumán (SMT) le quitaron todo su encanto colonial (de los que si pueden observarse en otras ciudades y pueblos del NOA). A los caserones viejos los dejaron venir abajo y finalmente se los demolieron (uno que otro, queda en pie).

A veces hasta la veo como una ciudad sin identidad. A pesar de ello, es una urbe histórica con su estilo e impronta que tiene paseos y lugares dignos de ser visitados.

Además, suelo discutir con comentarios despectivos de los propios conciudadanos que solo ven los aspectos negativos de esta ciudad, considerándola en algunos casos “la peor de todas”. Encuentro eso como algo muy propio del capitalino tucumano.

Suelo pensar que a quienes vivimos aquí nos falta ese fuerte sentimiento de pertenencia que parece florecer en las ciudades vecinas, como si el orgullo por esta ciudad fuera más tenue o estuviera más escondido. Me acompaña la sensación de que el taficeño, simoqueño o el luleño tienen un sentimiento de pertenencia y arraigo mucho mayor con sus ciudades. Pero posiblemente sea solo eso, una sensación.

Por eso en muchas ocasiones me refiero a la ciudad de San Miguel de Tucumán como “una ciudad pujante y próspera”, como una forma de condensar esa crítica en una ironía, pero también expresando un anhelo.


Escribir sobre mi ciudad es un desafío. La amo, pero tengo que admitir que la considero obsoleta y llena de cosas que podrían ser mejores.

En primer lugar, porque se le pueden encontrar los mismos problemas que a las ciudades más grandes (caen dos gotas de lluvia y las calles se inundan, tiene problemas habitacionales, gentrificación, inseguridad, embotellamiento en horas pico, mal manejo de la basura, mal olor, etc.). También me pasó de recorrer otras capitales norteñas y encontrarlas (entre otras cosas) mucho más ordenadas y limpias, lo que alimenta más a esta contradicción de la que hablo.



De todas maneras, insisto en que tiene lugares interesantes y, sin idealizarla, propongo una pequeña guía sobre esos rincones de esta ciudad para aquellos que quieran transitarla.
Cómo llegar a SMT
Actualmente hay dos formas de llegar a la ciudad y tienen en común que ambas tendrán como punto de encuentro el centro de esta.

Vuelos: Por supuesto una de ellas es por avión y, si bien el aeropuerto no está en el centro ni mucho menos, llegar desde aquí a la plaza principal será cuestión de 15 minutos en taxi o transfer.



Buses: Posiblemente la manera más conocida para llegar. Flotas de distintas empresas conectan a la mayoría de las provincias con la Terminal de Ómnibus que se encuentra en el Bajo, a pocas cuadras del centro, por lo que se puede ir caminando. Eso sí, el nombre (El Bajo) indica que la estación está en la parte baja de la ciudad por lo que las primeras cuadras hacia la plaza principal son de subida.

Tren: Históricamente los trenes llegaban desde Bs As a la estación Mitre, en pleno centro tucumano. Sin embargo, desde hace unos años a causa de la rotura de un puente, el tren llegaba a la estación de Delfín Gallo, ubicado en una zona rural cercana a la capital. Hasta la actualidad no se han realizado obras destacadas sobre esta estación y, de hecho, actualmente está fuera de servicio.



La ciudad necesita urgente que se recupere al tren y que se revalorice el Bajo, zona histórica de la ciudad.
Además, por el norte se puede acceder por la ruta 9, por el este por la 303 y RN9 y por el sur por la 38 y 157; con la característica de que los ingresos a la ciudad no son para nada pintorescos, aunque en este último año se ha intentado darle otra vuelta de rosca a ese asunto.
Cuándo ir
En Tucumán suele hacer calor, así que los meses aconsejables para poder disfrutar la ciudad son los que comprenden el otoño y el invierno (desde abril hasta septiembre aprox.).

Si bien en invierno hace frío, no suele ser tan fuerte como en otras zonas del país. De hecho con amigos solemos decir que el invierno tucumano dura dos semanas. La mayoría de visitantes se puede ver en esta época con su pico en julio, más precisamente el 9 de julio: día de la independencia argentina.



Qué hacer en la ciudad
Hay distintos recorridos para realizar, lo que permite tener un acercamiento a la capital tucumana en un día. Todos estos recorridos están detallados en la página de la Municipalidad. Cada tanto algunos de los diarios de la ciudad comparten información sobre que hacer en algunas fechas específicas, sobre todo los fines de semana.
Circuito centro
Propongo un circuito que va a empezar en la terminal de buses y está pensado para quienes deseen hacerlo a pie.
- Casa Histórica, se encuentra a menos de dos cuadras de la plaza independencia por calle Laprida. Posiblemente el sitio más visitado por los turistas que llegan a San Miguel de Tucumán. Son 15 minutos a gamba desde la terminal.
- Siguiendo hacia el sur, con otros 15 minutos caminando (pasando por la plaza Irigoyen y el Palacio de Tribunales) está la Plaza San Martín, que está en el corazón de barrio sur. Este barrio, a mi entender, es el más “bohemio” de esta ciudad. La plaza, que hace poco ha sido refaccionada, está rodeada por la Facultad de Artes y el Hospital de Niños.
- Continuando por la misma calle (Lavalle) a dos cuadras se encuentra la plaza Belgrano, de estilo similar a la anterior. El punto interesante aquí es La casa Belgraniana (recreación de la casa donde vivió el prócer poco antes de morir).
- Recomiendo caminar desde la casa Belgraniana por el Boulevard B. Aráoz unos 20 minutos (dirección norte, conectando con la av. 24 de Septiembre) hasta llegar al Monumento al Bicentenario. Esta construcción, que data del 2016, está ubicada en la avenida Mate de Luna que es la arteria más importante de la provincia.
- En esa zona se puede Recorrer el parque Avellaneda y el Cementerio del Oeste (la versión tucumana del Cementerio de la Recoleta).
- Desde aquí otros 25 minutos de caminata te acercan a la Casa Museo de la Ciudad, que vale la pena conocerlo. A mitad de camino entre el cementerio del Oeste y el museo (ubicado en calle Salta) se cruza por el puente de calle Mendoza (entre Suipacha y M. Avellaneda) con vistas a las vías del tren, que divide a la ciudad en dos.
- Siguiendo camino por calle Salta hacia el norte hasta su encuentro con la Avenida Sarmiento podés caminar por esa calle con interesantes construcciones como ser el ex Hotel Savoy, el teatro San Martin y el Jardín Boyce Díaz Ullo que cuenta con esculturas. Finalmente se llega a una de las plazas más reconocidas de la ciudad: Plaza Urquiza. Además de estar rodeada de bares, en ésta se encuentra emplazada una estatua en homenaje a Carlos Gardel, otra a Borges y se ubica al frente del Colegio Nacional, fundado en 1864 y declarado Patrimonio Cultural en 2024.
- El circuito continúa caminando por calle 25 de Mayo (calle icónica del microcentro tucumano) hacia el sur hasta la plaza Independencia. Esta plaza, está rodeada por la Casa de Gobierno y otros edificios importantes como el Museo Casa Padilla, la Catedral, Teatro Mercedes Sosa, Caja Popular de Ahorros, Jockey Club, el Ex Banco Provincia y cuenta en su centro con la presencia de la Estatua de la Libertad, realizada por Lola Mora.
- Volvemos hacia la zona del bajo por calle 24 de septiembre hasta llegar al Parque 9 de Julio. Se puede recorrer las partes más transitadas del mismo como la Av. Soldati y algunas de sus calles interiores. En el parque se destacan también varias obras de Lola Mora.
- El circuito Culmina donde empezó, en la terminal de Ómnibus.

Circuito ampliado
Un circuito para aquellos que puedan/quieran dedicarle más de un día a la ciudad puede incluir, además de los detallados en el circuito céntrico, la visita a otros barrios: Cerca del monumento al Bicentenario, en el barrio de la ciudadela, además de encontrarse el Estadio de San Martin de Tucumán, más cerca de la mate de Luna está el ex Abasto, donde destaca el teatro Rosita Ávila, bares concurridos y el museo del Lillo. Esto último incluso se lo puede hacer dentro del circuito detallado anteriormente entre los puntos 3 y 4.


Un poco más alejado del centro, siguiendo camino por Av. Mate de Luna, se encuentra el Parque Guillermina, otro espacio destacado de esta ciudad. Se ubica cercano a la av. Camino del Perú, que separa a la capital tucumana con Yerba buena. Esta zona de conexión entre ciudades está creciendo rápidamente y tiene locales por todo el camino del Perú incluso hasta la Av. Belgrano.




También, si un segundo día da la posibilidad de recorrer Yerba Buena, una buena alternativa es ir al cerro San Javier, que se puede llegar en bus (118 – Portezuelo) desde el centro y tiene una muy buena vista de todo el Gran San Miguel de Tucumán. Además, un fin de semana en la ciudad permite al que quisiera, ir a ver a alguno de los equipos tucumanos jugar de local. A Atlético en el José Fierro cerca del centro, o al santo en la Ciudadela, en el estadio “más caliente del país”.
Qué comer y donde
San Miguel de Tucumán es una ciudad grande, capital de provincia y como tal, tiene muchísimos lugares para comer desde comida al paso, regionales o restaurantes caros. Hay para todos los gustos y presupuestos. En este caso, voy a destacar dos comidas fundamentales que se puede encontrar en gran cantidad y calidad en estos lares, destacándose en relación con lo que se consigue en otras provincias.

Claramente una de ellas son las empanadas. Últimamente consumo mucho de 2H, aunque también recomiendo las de Cosas de Campo. Solo dos de las múltiples opciones que hay.

La segunda de las propuestas tucumanas que merecen la pena ser probadas son los sánguches de milanesa. Incluso hay una fiesta anual del sanguche de milanga.



Los mejores sánguches de mlilanesas son tucumanos, soy un convencido de esto. Lugares que recomiendo: Los eléctricos (para muchos, los mejores), Don Pepe, Fiki, PaTaTa, El Oso, Tutti, Brisuela…. hay un millón (posta). Acompañadas con Mirinda manzana, como tiene que ser (Sir Chandler no captó la onda).


Otro elemento bien “tucsoniano” que vale la pena hacerle un llegue es la Achilata. No pidas excelencia culinaria ni calidad bromatológica. Es cultural, viejo. A la achilata Se la consigue en cualquiera de las plazas de la ciudad (y me animo a decir de la Provincia) sobre todo en las horas del día donde el calor se hace presente y algo fresco y dulce es necesariamente bienvenido. El sitio Infotuc la define como “un helado típico de la Provincia de Tucumán. Tiene un color rojizo o fucsia y sus orígenes se remontan al comienzo de la inmigración italiana”. Además, refiere que su nombre se debe “a la fonética de la frase “hay gelata” o “hay yelata”, que pregonaban los vendedores callejeros” que, con el correr de los años, se fue deformando hasta llegar a como se la conoces hoy en día: Achilata. Finalmente, el sitio Italiani.it cuenta como se hace: “En un principio se preparaba con el hielo que se recogía del granizo, pero con la aparición de los aparatos congeladores fue sustituido por el hielo producido artificialmente que luego era molido. Así fue como este dulce alcanzó su actual popularidad.
Su preparación consiste en combinar el hielo molido con colorantes -preferentemente jugos de frutas- y azúcar de caña en la mayoría de los casos. Una vez que se logra obtener una mezcla suficientemente homogénea, ésta se coloca y se prensa en moldes.”
Post Data
Quizás la mayor contradicción de San Miguel de Tucumán sea que, mientras muchos la dan por perdida, hay quienes todos los días hacen exactamente lo contrario: trabajan para recuperarla.

No siempre son grandes obras ni decisiones espectaculares. A veces son vecinos que se organizan, voluntarios que limpian un espacio verde, personas que plantan árboles, que promueven el uso de la bicicleta, que cuidan nuestras yungas, que recuperan parte de la historia de la ciudad o que acompañan a quienes más lo necesitan. Organizaciones como Meta Bici, ProYungas, Fundación Ibatín, Fundación León y muchas otras demuestran que todavía hay gente convencida de que esta ciudad merece un futuro mejor.

También es una buena noticia que existan instancias de participación ciudadana, como la posibilidad de votar proyectos para mejorar los barrios. Ninguna herramienta es perfecta, pero involucrarse siempre es mejor que quedarse mirando desde afuera.
Sigo teniendo sentimientos encontrados con San Miguel de Tucumán. Me sigue molestando verla desaprovechar su enorme potencial y todavía creo que tiene muchísimo por mejorar. Pero también sería injusto ignorar a quienes, lejos de quejarse únicamente, dedican tiempo y esfuerzo para hacerla un poco más amable.
Quizás una ciudad no cambie solo por las decisiones de un gobierno. También cambia por la suma de miles de personas que, cada una desde su lugar, deciden que vale la pena intentarlo. Y mientras exista esa gente, seguiré creyendo que esta ciudad, la mía, todavía tiene motivos para ilusionarse.

Más de Tucumán en Consejo al viajero
Guía para recorrer el cerro San Javier
Travesía: Tafí del Valle – Siambon
Puente del indio (San Pedro de Colalao)
Links de interés
Turnos para visitas turísticas (Bus turístico y salidas a pie)
CASA HISTORICA – información y actividades
San Miguel de Tucumán en estilo Ghibli
Galería de fotos de la ciudad – Página de la Municipalidad

1 comentario en “SMT. Una guía para recorrer la ciudad.”