Cómo Visitar el Cerro San Javier: Guía Completa

A San Javier lo veo como un lugar propio y supongo que en algún punto lo puede sentir así cualquier persona que haya nacido o vivido en Tucumán. Un lugar que, si bien es de los más reconocidos de la provincia, desde mi óptica escapa a la explosión turística que penetran en otros cerros del país y el mundo, que trae desventajas sobre todo económicas, pero tiene la ventaja de cierto aislamiento de esa masividad y, por ende, menos concentración de personas, contaminación, etc.

Esto, de todas maneras, no exime a este lugar de situaciones desfavorables para su preservación, con desmonte, nuevas construcciones o incendios que afectan notablemente el paisaje.

Cómo llegar

A la cima se llega por la ruta 338 y se puede hacer en auto o en bus de línea (118). También algunas personas lo hacen a pie por el asfalto, aunque me parece que, de hacerlo a pie, la mejor opción es realizarlo por los senderos.

Info sacada de la página de la línea 118. Los horarios suelen variar según los meses del año.

Otra manera interesante de llegar arriba es mediante la bici, aunque teniendo en cuenta la altura del cerro y lo empinada de la ruta, las pedaleadas suelen ser muy agitadas y lentas. Por supuesto eso va a depender del estado físico de quien lo haga.

Un lugar destacado del inicio de la subida es la Primera Confitería, que volvió a funcionar después de muchos años.

El camino es de las cosas más maravillosas en tanto uno se concentra en el follaje de los árboles que en algunos tramos sobrepasan la ruta generando una suerte de techo natural que además de protegernos un poco del sol, son una postal en sí mismo.

Fotografía sacada de la página de Tucumán Turismo

A la vez uno se puede percatar del cambio de aire que va apareciendo, sobre todo al pasar el segundo mirador, y se siente pleno al llegar a la cima. Desde allí la propuesta que surge es la de la contemplación, dadas las buenas vistas presentándose la montaña como mirador, donde se puede ver el croquis casi completo del gran San Miguel de Tucumán.

 El cristo Bendicente posiblemente sea el mirador más visitado del cerro, más que nada por la buena explanada que permite a muchos autos estacionarse, pero han ido ganando lugar espacios como Loma Bola, sitio principal para la práctica del parapente.

La zona del cristo ha sido refaccionada hace pocos años y quedó bastante bien, con estacionamiento mejor delimitados y organizados. Además, hay un pequeño comercio allí donde abastecerse y comprar algún café, bebidas o snacks. Un bar a la par del monumento también es una buena opción, y continúan los feriantes; aunque ahora al frente del Bendicente. Incluso se puede practicar tirolesa en este mismo predio.

Senderos y pie del cerro

Volviendo a las subidas. Una de las maneras más interesantes para llegar hasta la cima es a partir de los senderos, de los cuales hay al menos tres que están bastante demarcados y que suelen ser usados por muchas personas. Las tres subidas tienen el mismo punto de partida. Es decir, desde el CAPS de Horco Molle, pagando la tasa a los guardaparques, se accede al río muerto y desde allí al sendero del funicular que en su trayecto mostrará la entrada para la subida por la llamada “puertas del cielo” dando la posibilidad de optar de seguir por allí o ir por los funiculares, que, si bien es un paseo mucho más corto y de menos esfuerzo, regala interesantes vistas del cerro desde sus frondosos árboles.

El trayecto de los funiculares está espectacular para ir a tomar unos mates o con niños, como una extensión de la visita al jardín botánico o la reserva. La otra posibilidad es continuar camino hacia el norte por el río muerto hasta encontrar la subida por cuesta vieja. La diferencia entre las subidas es que Puertas del Cielo es más directa y permite llegar en menor tiempo, pero a costo de mayor esfuerzo. Cuesta vieja, por su parte, es más larga, menos empinada y con un recorrido de mayor duración. En cualquier de los casos, el camino es atractivo como todo lo que las distintas tonalidades del verde pueden brindar.

Además, han puesto cartelería sobre flora y fauna entonces uno puede colgarse leyendo sobre animales con los que puede toparse en el cerro y que no pasará (vamos, a quien no le gustaría encontrarse de jeta con un puma). Pero con lo que uno si se cruza es con grandes ejemplares de arañas y algunas víboras que abundan. Por lo menos un par de veces me pasó.

el mapa mas raro que vi… ya le agarré cariño

También se puede ir a una cascada llamada “de todos los verdes” aunque todavía no la conocí.

Finalmente, al igual que la caminata por los funiculares, otra opción en la base del cerro es hacer el sendero de Anta Yacu, que continúa a la Residencia Universitaria de Horco Molle. Se trata de un trayecto tranquilo y casi sin desnivel, caminando por el río que por lo general esta seco pero donde se llega a un pequeño piletón.

Desde arriba: ruta 340

Ya en la cima del cerro, una rotonda divide la ruta donde, por un lado, la 338 continúa con camino hacia el sur, llevando a Loma Bola (y posteriormente a Villa Nougués) y por el otro comienza la 340 con dirección norte.

Desde el camino con dirección a la ruta 340 lo primero que aparece es el Hotel del Sol, para luego llegar al ya nombrado cristo bendicente. Más adelante comienzan a aparecer calles numeradas, posiblemente la mayor zona de urbanización del cerro, donde la calle 12 es significativa ya que es el punto de llegada desde el sendero de Puertas del cielo. Por esta zona se concentran la mayoría de los paradores y proveedurías del cerro: Flor de loto, el caiquen, Apolonio, bar el moreno y algunas despensas.

Muy cercano a esta calle se encuentra también el lago artificial de la unt, que cuenta con una despensa y un camping que no siempre está abierto, y pasando el mismo se accede al bosque de la memoria, dedicado a los desaparecidos en la última dictadura cívico-militar.

Si seguimos camino por esta ruta hacia el norte, llegaremos a la Residencia universitaria, que es de lo mejor que tiene el cerro. Desde aquí también hay senderos (como el de las 33 viviendas) incluso que llegan hasta la cima del Taficillo. Ya de bajada por la misma ruta nos topamos con la cascada rio noque, que utilizan muchos para refrescarse los días de calor, o para hacer punto de inicio para ir a la cascada de la Corzuela, antes del  empalme con ruta 341 – raco.

Bosque de la memoria

El cerro San Javier es un destino versátil que combina naturaleza, actividad física y buenas vistas en un mismo recorrido. Aquí conviven propuestas deportivas —como los ciclistas que trasladan sus bicicletas hasta la cumbre para pedalear en altura— con opciones gastronómicas en bares y paradores ideales para hacer una pausa.

Uno de sus grandes atractivos son las panorámicas: hacia el este se despliega la ciudad de San Miguel de Tucumán, mientras que hacia el oeste asoman las Cumbres Calchaquíes. A esto se suma un detalle no menor: el cambio de aire, especialmente apreciable cuando en la ciudad el calor y la humedad se hacen sentir.

Además, San Javier funciona como un excelente punto de partida para seguir explorando la zona. Desde aquí es posible continuar hacia Villa Nougués, Raco, La Sala, El Siambón o incluso armar un circuito panorámico que finalice en El Cadillal.

San Javier es un plan cercano, accesible y siempre vigente para redescubrir Tucumán desde lo alto. De esos lugares que están ahí nomás… y que muchas veces olvidamos aprovechar.

Links de interés

TUCUMÁN: la historia de la ruta a San Javier, la construcción comenzó hace 80 años

Cerro San Javier – Wikiloc

San Javier – Tucumán Turismo

Cristo Bendicente – Comunicación Tucumán

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