Crónica: Recorriendo el norte italiano – #3 VENECIA

Reflexión previa

Si hay algo de lo que no puedo despojarme ni siquiera a la hora de realizar algo tan placentero como un viaje es de las reflexiones. De hecho, es algo que suelo escribir en este blog.

Desde mi punto de vista, Venecia tranquilamente puede estar en el top 5 de las ciudades turísticas por excelencia en Italia. Mientras escribo esto a la vez que lo voy pensando hago una pequeña pausa para corroborar…

Conseguí el mejor precio en alquiler de autos en DiscoverCars.com

Así es, dependiendo los años, suele estar tercera a nivel nacional en cuanto a visita de turistas. También, han llegado noticias sobre la sobre explotación turística y el impacto negativo en esto respecto a la ciudad. La mayor parte de la gente que vivía en la isla se mudó al continente y los estragos del “sobreturismo” no tiene precedentes.

Es así como desde hace tiempo que se vienen planteando distintas propuestas para mejorar la calidad de vida de los residentes como también apostar a un turismo más responsable y que no degrade en magnitud estos patrimonios culturales de la humanidad. Una de las propuestas tiene que ver con la posibilidad de cobrar una tasa para entrar a la Piazza San Marcos. De hecho, antes de llegar aquí averigüé al respecto ya que, en teoría, este cobro comenzaba en 2023. Sin embargo, las noticias que encontré transmitirán información un tango vaga o al menos para nada certeras sobre lo último. De igual manera, una de ellas hablaba de un pago a partir de mediados de año.

Tal vez por lo anterior, es que Venecia nunca estuvo en mi radar o anhelo de ciudades a conocer. Entiendo que mi gusto por los viajes no es único ni nada por el estilo, sino que es algo compartido por millones de personas, por lo que es prácticamente imposible evitar la masividad. Me pasó en otros destinos como en México, Brasil, Perú o de hecho en otras ciudades italianas. Pero como ya comenté en una entrada anterior, la propuesta por mi hermano de venir a esta ciudad me daba la posibilidad de apreciar aquello que tanto leí sobre Venecia y poder constatar algo de lo que uno ve desde afuera. Siempre considero que, dentro de lo posible, está bueno corroborar por cuenta propia aquello que nos “regalan” los distintos medios.

Una situación llamativa antes de llegar

Centrado ya en esta crónica, al tomar nuestro tren desde Milán a Padua, notamos que los controles a la hora de subir al tren eran un tanto más flexible que aquel que tomamos en París. Este dato lo destaco porque en el viaje (bastante corto por cierto) desde Padua a Venecia notamos que en una parada previa al destino final una persona dejó en un asiento próximo al nuestro una mochila de mano bastante cargada. Notamos cara de preocupación en varios pasajeros, de hecho algunos se cambiaron de asiento por otros mas lejanos (aprovechando que el vagón estaba mas vació). Finalmente, no pasó de la sospecha, pero años atrás me tocó presenciar en París como al encontrarse una pequeña mochila (que había sido olvidada) en una estación de trenes, miembros de la policía iniciaron un importante operativo de seguridad para determinar que la mochila no contenga explosivos. También entiendo que los riesgos y la experiencia con estos tipos de ataques son mas frecuentes en Francia.  

Venecia

Una vez llegados a la Stazione di Venezia Santa Lucia nos dirigimos, como siempre a pie, hasta nuestro hospedaje que fue Casa Martini. Considero importante destacar este lugar porque, además de que la relación precio/calidad fue muy buena, la atención por parte de su encargado Alberto fue realmente excelente. El lugar está ambientado como una casa con atisbos burgueses de siglos pasados con elementos restaurados y un ambiente familiar particular. Muy recomendada. Está ubicada a 8 cuadras de la estación de trenes y a 50 metros del ponte delle guglie.

Una vez instalados salimos a caminar. Al ser aun de mañana y como habíamos desayunado algo ligero, aprovechamos para probar los canollis. Desde mi experiencia dejaban mucho que desear, aunque me comentaron que los que valen la pena son los sicilianos.

Nos dirigimos como primera actividad a la Piazza San Marcos y decidimos conocer por dentro la Basílica. El ticket de ingreso cuesta 3 euros y permite entrar hasta la primera nave de la iglesia. Luego, pagando otras entradas se puede acceder a distintos lugares de esta. El recorrido que hacemos es de unos 25 minutos. Como muchos templos religiosos, el detalle de cada objeto necesita de una detenida contemplación. Sin embargo, una constante en Italia es la presencia muchos y variados templos religiosos, los cuales todos tienen una importancia singular en la historia y, al menos que seas un gustoso de la arquitectura o un erudito de la religión, a la larga muchos templos terminan por parecerte un poco “iguales” o “repetitivos”. Lo último, por supuesto, es una apreciación particular.

A la salida, y luego de caminar, perdernos una y otra vez por las distintas calles y canales, encontramos el puente de Rialto, punto de encuentro de todo turista que intenta sacar «LA» fotografía. Siguiendo camino, llegamos a un lugar donde consideramos que venden sanguches a un precio accesible para almorzar. Nos ubicamos en el muelle para ver las góndolas pasar y aprovechar el sol.

Previo a nuestra llegada a Venecia compramos una entrada a 31 euros por persona que incluye la entrada a 4 museos, entre los cuales estaba el Palacio Ducale para el que tenemos turno de entrada a las 13.30.

El recorrido por el mismo es excelente y considero que muy completo. Por lo cual vale la pena. El Palacio tiene ornamentados de estilo góticos con exhibiciones en las distintas salas del duque y la posibilidad de conocer y recorrer las prisiones y arsenales de aquellas épocas.

A la salida de este nos dirigimos al mercado del pesce, que para la hora ya está muy tranquilo, con poco transito gente y con unas vistas espectaculares para tomar fotografías. Aunque siendo sincero, se trata de una ciudad donde en cada esquina se puede encontrar una buena toma. Cayendo la tarde y la llegada del frío tomamos un café. Aquí, si bien los precios son un poco mas baratos que en París, el tamaño de las porciones o en este caso, de la taza de café es un poco más modesta en comparación a Milán o Torino.

Al siguiente día vamos nuevamente hacia la plaza San Marcos. En esta ocasión para recorrer el museo Correr, que es el museo municipal de la ciudad. Se trata de un edificio burocrático que enmarca tres cuartos de la plaza.

desde 1922 y ocupa los espacios del Ala Napoleónica y parte de las Procuradurías Nuevas que fueron diseñadas por Vincenzo Scamozzi. El diseño y la realización del Ala Napoleónica pertenecen al tiempo en el cual Venecia era parte del reino de Italia cuando Napoleón era su soberano entre 1806 y 1814.

El Ala Napoleónica fue originalmente diseñada como residencia del nuevo soberano y su construcción fue terminada en el siglo XIX, cuando Venecia estaba bajo el dominio de Austria. Fue la residencia oficial de la corte de los Habsburgo y se convirtió en la residencia veneciana del rey de Italia con su doble fachada monumental, pórtico atmosférico, amplia escalera y su lujoso salón de baile.

Uno de los aspectos más importantes del Ala Napoleónica es su contraposición deliberada al antiguo Palacio Ducal que fue la residencia de reyes y emperadores. Este edificio expresa el deseo de abrir un nuevo capítulo en la historia de Venecia.

El Museo Correr ofrece una verdadera oportunidad para conocer el Arte y la Historia de Venecia. En el Ala Napoleónica que fue durante el siglo XIX casa de reyes y emperadores con sus impresionantes salas de estilo neoclásico, encontramos una importante colección de obras de uno de los escultores más grandes de la época, Antonio Canova (1757-1822). En este museo también podemos visitar los Nuevos Magistrados, “Procuratie Nuove”, que fueron diseñados entre 1552-1616 por el arquitecto Vincenzo Scamozzi y donde una vez se albergaron las autoridades cívicas más importantes de la República de Venecia.

En estas amplias habitaciones actualmente se encuentran las colecciones que documentan varios aspectos de la historia de esta ciudad, como las instituciones públicas, la vida cotidiana, los logros navales y las fiestas locales. En el segundo piso se encuentra la exposición de la Colección de Arte que cubre el período que va desde los inicios de la pintura veneciana hasta el siglo XVI, aquí se encuentran también otras obras maestras incomparables.

La información en negrita fue tomada de una gran página para quienes quieren conocer Venecia: https://www.venice-museum.com/es/museo-correr.php

Una sala del museo está destinada a Francesco Morosini. Por mi parte ignoraba la existencia de este personaje veneciano, que fue Dux de Venecia a finales del Siglo XVII. Fue un marinero que llevo adelante sangrientas batallas contra el imperio Otomano que permitió resistir la embestida de estos últimos a la República de Venecia.

También se encuentra en el museo Correr una copia del El mapamundi de Fra Mauro, siendo el original dibujado por el monje italiano entre 1457 y 1459. Es considerado el mejor memorial de la cartografía medieval. Además, El Mapamundi de Fra Mauro es uno de los primeros mapas occidentales en los que se representan las islas del Japón.

Luego de realizar actividades diarias relativas al almuerzo y caminata por la ciudad, nos dirigimos al Ca’ Pesaro, donde se emplaza el museo de arte moderno que en su ultimo piso destina toda su artillería al arte oriental. En la actualidad, los valiosos objetos se exponen en la tercera planta de Ca’ Pesaro, que resulta un espacio muy reducido que impide un disfrute adecuado, pero que a su favor tiene el interés por el entorno histórico. La colección incluye entre sus piezas una enorme cantidad de laca japonesa del periodo Edo (1603-1868), y muchas espadas japonesas guardadas en sus envolturas originales. Así mismo, entre varios artistas de Japón, se encuentran varias obras de Hokusai.

Siendo conocida por sus canales y sus calles laberínticas, la carencia de automólviles y motocicletas le imprime una característica propia muy interesante. Esto último pasa también en otros lugares como ser: Cayo Caulker en Belize o Morro de Sao Paulo en Brasil, por citar un par de ejemplos.

Lo último abordado no quita en absoluto la existencia de un interesante y completa red de transporte público fluvial. Digno de una historia de mercaderes y marineros, no sorprende la utilización de los múltiples canales para dotar a la ciudad de la posibilidad de llegar de un punto a otro de la misma a través de estos botes.

La línea de transporte publico es la ACTV y cuenta con más de 120 estaciones flotantes (pontones) y 30 líneas que la ponen firmemente en comunicación y accesible en su totalidad. La movilidad en Venecia está garantizada durante todas las 24 horas.

Lo más común es viajar por el Vaporetto, que cuesta 7 euros. Sin embargo, he leído en Imanes de viaje que existe otra posibilidad aún mas económica que es el Traghetto: “Por 2 € estas antiguas góndolas destinadas a cruzar los canales para los trabajadores por los lugares en los que no hay puentes, te dan un paseo corto atravesando el canal. Solamente funciona los días laborables y lo normal es ir de pie en ellas.”

Finalmente, para la fecha de visita (enero 2023) es realmente muy tranquilo moverse por Venecia. Sobre todo para caminatas nocturnas donde pareciera que la ciudad está a tu merced. Un dato para tener en cuenta en estos tiempos donde se suele evitar los lugares masivos y también para aquellos que quieran conocer con un poco mas de tranquilidad un sitio de histórico interés turístico como Venecia.

1 comentario en “Crónica: Recorriendo el norte italiano – #3 VENECIA

Deja un comentario

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close